La hidratación influye directamente en tu rendimiento, en la recuperación muscular y en cómo toleras el ejercicio o la rehabilitación. En este artículo repasamos pautas prácticas para mantener un equilibrio de líquidos adecuado antes, durante y después de la actividad.
¿Por qué importa la hidratación?
Perder solo un 2% de agua corporal puede reducir la fuerza, la concentración y la capacidad de recuperación. En fisioterapia y deporte, una buena hidratación facilita la circulación, el transporte de nutrientes y la eliminación de metabolitos.
Señales de deshidratación
- Orina de color oscuro o poca cantidad
- Sed, sequedad de boca o fatiga prematura
- Calambres o mareo al esfuerzo
- Disminución del rendimiento sin causa aparente
Pautas antes del ejercicio
- Empezar la sesión bien hidratado (agua en las horas previas)
- Evitar grandes cantidades justo antes de entrenar
- En calor o humedad, aumentar la ingesta gradualmente
Durante la actividad
- Pequeños sorbos cada 15–20 minutos en sesiones moderadas
- En ejercicio prolongado o intensivo, valorar electrolitos (sodio, potasio)
- Adaptar la ingesta al sudor y al clima
Después del ejercicio y en rehabilitación
Tras el esfuerzo, reponer líquidos ayuda a la recuperación. Combina agua con una comida o snack que incluya proteína y carbohidratos si la sesión ha sido exigente.
Errores frecuentes
- Esperar a tener mucha sed para beber
- Confiar solo en bebidas azucaradas
- Olvidar la hidratación en días de descanso
Conclusión
La hidratación es una pieza sencilla pero esencial del rendimiento y de la rehabilitación. En FisioProyectos integramos educación sobre hábitos saludables dentro de tu plan de tratamiento o entrenamiento.